En la definición de Franquicia que publiqué antes, me centré en lo que menciona la Ley de la Propiedad Industrial, ahora lo haré utilizando analogías que he escuchado de consultores y otras personas del medio de franquicias.
Hay quienes comparan a la franquicia con una Carretera de Cuota a diferencia de una Carretera Federal refiriéndose a iniciar un negocio por cuenta propia, en este caso, puede ser cierto que en la Carretera de Cuota tendremos servicios y un recorrido más placentero, aunque no siempre es así, como ejemplo de esto tenemos a la Autopista del Sol (México-Acapulco), una autopista carente de servicios, que fue diseñada y construida deficientemente.
Aún así, sigue aplicando la comparación anterior, porque hay empresas que otorgan “franquicias” sin la preparación y planeación adecuada, que no cuentan con la experiencia en la prestación de servicios o que no cuentan con un elemento que las haga diferentes a las demás opciones existentes en el mercado, nuestro trabajo en PPB es analizar las ofertas de estas empresas para darle una mayor certeza al inversionista en la selección de su franquicia.
El iniciar un negocio por cuenta propia tampoco significa un recorrido más largo o complicado, se trata de aplicar las experiencias y habilidades desarrolladas en nuestra vida laboral, de cierta manera, las empresas que otorgan franquicias se iniciaron como un negocio independiente.
La diferencia entre estas opciones de negocio, es el “know how” que se tiene al iniciar y que se perfecciona con el paso del tiempo, en el caso de un negocio independiente, podemos iniciar muy bien, sin embargo, las mejoras que se harán al negocio serán con base en las experiencias que se tengan en este, en comparación, en una franquicia las mejoras vendrán por la experiencia adquirida en todas las unidades que se han abierto (incluyendo las que han fracasado), porque como menciona Benjamín en sus 10 razones para abrir tu negocio, “los fracasos tienden a ser la cuna del éxito”.
Otra analogía con la franquicia es respecto a la relación Franquiciante – Franquiciatario, la cual se compara con el matrimonio y a la etapa previa a la celebración del contrato con el Noviazgo, efectivamente, el franquiciatario o candidato a serlo, debe analizar a profundidad las características de la franquicia, no por ser la más grande, la más exitosa o la de mayor antigüedad, significa que es la mejor para él, de igual manera, el Franquiciante hará una evaluación del candidato a Franquiciatario para saber si cumple con su perfil antes de otorgarle la franquicia.
Aquellos que me leen y están en edad “casadera” o que ya han pasado por esa etapa saben a lo que me refiero, la muchacha más guapa (o el más guapo, para no hacer distinciones de género) , puede ser la que más nos atrae físicamente, sin embargo, para ella lo mas importante es la capacidad económica del candidato, o bien, para que no se preste a malas interpretaciones, no compartimos los mismos gustos, lo cual no es malo, pero de acuerdo con el perfil que ella tiene, nuestras posibilidades son nulas.
Aquellos que pasaron el noviazgo y decidieron estampar su firma ante el juez, de antemano conocen las reglas de la vida conyugal, así como el franquiciatario deberá haber leído y entendido el contrato de franquicia antes de firmarlo. La diferencia en esto es la duración del contrato porque en el matrimonio es por un período indefinido, mientras que el contrato de franquicia tiene una vigencia establecida de antemano, aunque nuestra intención no sea darlo por terminado al final de ese período, por esta razón, los contratos de franquicia incluyen una cláusula donde se establecen las condiciones para la renovación del contrato.
En resumen, las dos analogías que aquí les he mostrado, pueden aplicarse a la Franquicia, al menos desde mi punto de vista. ¿Conocen alguna otra?


