Cinco estrategias para acabar con la competencia I
En estos días en que los mercado estan muy competido hay que buscar otras alternativas para ganarle a la competencia y una de esas es jugar rudo.
Jugar duro significa ir con un enfoque decidido atrás una ventaja competitiva y los beneficios que ésta ofrece: liderazgo en la participación de mercado, grandes márgenes, crecimiento rápido y todos los intangibles derivados de tener el control. Escogen sus jugadas, van tras un encuentro reñido, marcan el ritmo de innovación y ponen a prueba los límites de lo posible. Juegan a ganar y lo logran.
Las empresas que juegan blando en cambio no aceptan que a veces hay que dañar a los rivales, o correr el riesgo de dañarse a sí mismos, para lograr lo que se quiere. En vez de actuar con dureza y astucia, parece como si fueran simples espectadores.
El juego duro no es sólo intenso, sino también eficiente. Depura el mercado, crea empresas fuertes y vibrantes. Se traduce en productos y servicios más baratos y en clientes más satisfechos.
Las claves paras jugar duro son las siguientes:
1.- Centrarse sin cesar en la ventaja competitiva. Hay que esforzarse por aumentar la brecha de desempeño que los separa de la competencia. No hay que estar satisfechos con la ventaja competitiva de hoy, hay que buscar la de mañana.
2.- Buscar una ventaja competitiva “extrema”. A diferencia de la ventaja competitiva tradicional, que suele ser muy fugaz, hay que buscar algo que lo pueda situar fuera del alcance de sus rivales. O contar con capacidades tales como un rápido desarrollo de producto o un conocimiento superior del cliente que otro no pueda copiar.
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