Cinco estrategias para acabar con la competencia III
El objetivo del juego duro es crear un cambio drástico de su posición competitiva, seguido de la consolidación de lo obtenido y la preparación del próximo ataque. Las estrategias para lograrlo son:
1.- Devastar los santuarios de utilidades de sus rivales, los santuarios son las partes del negocio donde la empresa genera mayor cantidad de dinero, el conocimiento es la clave para devastarlo, se necesitan conocer los costos y rentabilidad propios y de la competencia, por categoría, por distribución geográfica y por cuentas de clientes. Esto permitirá afinar la estrategia de ataque y ajustar los precios para causar el mayor daño.
2.- Plagiar con orgullo. Siempre hay que estar dispuesto a robar una idea que parezca buena claro siempre que no esté protegida por una patente. Pero no solo es robarla sino mejorarla y hacer que la gente la asuma como propia.
3.- Engañar a la competencia. Hay que engañar al competidor para ganar tiempo o para obtener cualquier otro tipo de ventaja competitiva .
4.- Liberar una fuerza masiva arrolladora. Esta fuerza debe de ser como el golpe de un martillo seco, directo y enfocado. Por eso hay que escoger muy bien le momento de darlo ya que antes hay que reorganizar todo el negocio por las consecuencias que pueda ocasionar el golpe. Muchas veces este golpe va acompañado de una ventaja competitiva pero se debe de estra muy seguro de que es una ventaja real.
5.- Aumentar los costos de la competencia. Si se tiene un conocimiento pleno de los costos propios y de la competencia, se pueden utilizar los precios para hacer creer a los competidores que toman medidas rentables, cuando en realidad están aumentando los costos.
Para aplicar estas estrategias hay que estar completamente seguros de que podemos hacerlo y que no nos va a remorder la consciencia aplicarlo. En los negocios, los ganadores juegan rudo y no piden perdón por ello.
No estaría de más una serie sobre “Cómo defenderse de la competencia”